lunes, 28 de julio de 2008

LA ORACION DE ALABANZA

De los 150 Salmos que hay en la Biblia, sólo 8 de ellos no hacen alusión a la Alabanza. Todos los demás hablan de alabar, glorificar y dar gracias a Dios.
Cuando una persona alaba y glorifica a Dios, descubre su propia gloria de su condición de ser humano.

Para los que son muy “racionalistas”, la Alabanza puede resultar “desconcertante”, de allí que este tema de la alabanza haya sido conflictivo, sobretodo en las últimas décadas, cuando la Renovación Cristiana en el Espíritu Santo irrumpió dentro de la iglesia católica, la cual ha sido por un lado muy cuestionada por algunos dentro de la iglesia mientras que para otros resulta la más grande bendición para la iglesia en los últimos tiempos.


Pero sabemos que cuando se recibe un bautismo en el Espíritu Santo, es decir una EFUSION del Espíritu Santo, se reciben gracias especiales y sobretodo la ALABANZA.

Las personas que reciben el ESPIRITU SANTO se sienten impulsadas a ALABAR y GLORIFICAR a DIOS. Entonces no se trata ni de un deseo ni de una decisión del ser humano, sino de un impulso de la presencia de Dios en la persona del Espíritu Santo. Esto viene de DIOS. De allí que haya tanta resistencia aquí y allá, porque si viene de DIOS, el enemigo NO va a estar contento con esto.

Las dos manifestaciones más espontáneas de la presencia del Espíritu Santo en el ser humano son en primer lugar la ALABANZA y en segundo lugar los CARISMAS.
Puesto que viene de Dios, la ALABANZA es altamente beneficiosa para nosotros y por eso mismo el enemigo (Satanás) va a recurrir a todo lo posible para “impedir” que alabemos a Dios.

Aquellos que no han recibido aún al Espíritu Santo, verán con desconcierto y escepticismo la oración de Alabanza, a tal punto que les resultará ridículo y no llegan a ser capaces aún de abrir sus labios para decir “Bendito y Alabado seas Señor….”
Si nos detenemos a ver una Celebración Eucarística, descubriremos que todo es a base de Alabanzas y Glorificación a Dios.

EL Espíritu Santo nos mueve a la “Alabanza Espontánea” para proclamar la grandeza de Dios, aquel que nos dio la Vida y al cual no solo necesitamos agradecer sino también ALABAR.


Sabemos que debemos dar más, ante tanta generosidad, abundancia, misericordia. Aquel que aún no está en condiciones de apreciar las gracias y bendiciones derramadas por Dios, no va a adoptar la actitud de alabar y glorificar a Dios como es debido…solo PEDIRA como en el Antiguo Testamento cuando el Pueblo de Israel sólo pedía, pedía y pedía…..

Hay muchas personas que están en Egipto, porque era lo que hacían los israelitas en Egipto, solo pedir…
Fue cuando cruzaron el Mar Rojo y después de tantas manifestaciones gloriosas de Dios cuando decidieron finalmente glorificar y alabar al Señor. Vieron que habían recibido tanto de Dios que no bastaba con agradecerle sino que comenzaron a alabarlo y glorificarlo. Esta actitud está reflejada de una manera muy elocuente en los SALMOS y en los Profetas.”

Hay que alabar y glorificar a Dios en todo momento. Seguramente será la actividad más importante de nuestras vidas: “Alabar y glorificar a DIOS.”
Dijo San Ignacio de Loyola: “El hombre existe para la Gloria de Dios”.


La alabanza también debe manifestarse a través de nuestras OBRAS, estas deben manifestar la grandeza de Dios, que hables de El, de nuestra unidad e intimidad con EL.

Pero si nosotros no tenemos ninguna intimidad con DIOS, nuestras OBRAS no hablarán de EL. No seremos testimonio de Dios y No estaremos alabando y glorificando a Dios.
Hay que buscar la intimidad con Dios. A esta intimidad se llega a través de la ALABANZA, primero con los labios, atreverse a alabar y glorificar a Dios en cada momento….por los momentos buenos y también por los momentos malos (aunque esto parezca paradójico o extraño, en todo momento debemos alabar y glorificar a Dios). Si tenemos experiencias maravillosas…alabar y glorificar a Dios.
Si la vida se nos ha complicado….alabar y glorificar a Dios…porque TODO ES DE DIOS.

El mismo dice a través de uno de los Salmos: “MIA ES LA TIERRA Y CUANTO CONTIENE”. Por lo tanto la persona más importante en nuestra vida tiene que ser Dios. En la medida en que alabamos y glorificamos a Dios nos encontramos con nosotros mismos y descubrimos nuestra verdadera condición; EL ES EL CREADOR y nosotros las criaturas. EL ES LA RIQUEZA PLENA, y nosotros la pobreza.
EL ES LA FORTALEZA y nosotros la debilidad que necesita esa fortaleza.
En la medida que alabamos al Señor, todo se torna CLARO, TRANSPARENTE ANTE NUESTROS OJOS Y NUESTRO CORAZON.

Hay personas que tienen miedo de alabar, otras que se acomplejan, otras que lo hacen de una forma muy silenciosa, otras que se jactan de saber cómo se debe alabar y quieren ser maestros.

Santa Teresa de Jesús dice que la oración tiene TRES MOMENTOS,
En un PRIMER momento la oración es VOCAL, y el que ora debe ESCUCHARSE ORANDO.

Después de un cierto tiempo la oración pasa a ser MENTAL (en cualquier momento o lugar nos encontraremos hablando mentalmente con Dios).
Si insistimos y seguimos cultivando la oración llegaremos a un tercer momento en que la oración será EN EL ESPIRITU, de CORAZON.
Este tipo de alabanza profunda y silenciosa se deja para los grupos que ya han avanzado y madurado en el camino de la fe. Es un error pretender que un novato que ore en silencio, ellos deben descubrir que son hijos de Dios, alabando en voz alta sin complejos ni temor.



FRUTOS DE LA ALABANZA:
ante todo la liberación y auto-liberación, porque toda presencia que haya en nosotros del maligno se sentirá incómoda y tendrá que ALEJARSE. Pero además la LIBERACION de nuestros familiares que en algún momento fueron oprimidos o encadenados por el maligno y necesitan recibir esa Liberación. Nuestros hogares también van a ser liberados a través de la ALABANZA.

Los que alaban y glorifican a Dios tienen más posibilidades de recibir DONES CARISMATICOS porque tienen al Espíritu Santo morando en ellos.

Es importante NO dejar apagar el FUEGO DEL ESPIRITU. Con nuestra manera de vivir podemos llegar a apagar el FUEGO DEL ESPIRITU. Esto sería catastrófico para nuestra vida de FE.
Cuando decae la alabanza en un grupo de oración, se apaga el fuego del Espíritu Santo y se corre el riesgo de entrar en perturbaciones, divisiones y desintegración.

Es importante la PRUDENCIA en el momento de hacer una alabanza, mejor hacerla en el templo en el momento adecuado y en nuestra casa sin provocar escándalo a nuestros familiares. No debemos caer en la ridiculez y desacreditar al Evangelio, (por Ej., alabar en medio de la calle ), sería una falta de discernimiento. Debemos ser “creíbles” y prudentes y no caer en anormalidades.

Cuando alabamos los CIELOS se abren, la TIERRA se estremece y el Infierno Tiembla…..El arma más poderosa para vencer al maligno es la ALABANZA.